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El ojo del Sahara, un misterio de la naturaleza

La naturaleza siempre nos sorprende. A lo largo de la historia, siempre hemos sido testigos de fenómenos que no se pueden explicar del todo, y que incluso han despertado la superstición en los seres humanos. El Ojo de Sahara, también conocido como la Estructura de Richat, es una de esas extrañas manifestaciones que ha estado rodeada de una infinidad de teorías y de la que todavía queda mucho que contar.

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Un curioso accidente

Le llaman El Ojo del Sahara, ya que ahí se encuentra ubicada está anomalía de la tierra fotografiada por primera vez desde el espacio en 1965. Cerca de la ciudad de Ouadane, en el noroeste de Mauritania, esta curiosa formación tiene líneas espirales con diámetros de más de 50 kilómetros, y llama la atención por su figura concéntrica, su gran tamaño, y sobre todo por la peculiaridad de encontrarse en medio del desierto.

El Ojo del Sahara, conocida como una de las formaciones más grandes del planeta y su particular figura de ojo de buey, se distingue en todo su esplendor desde el espacio infinito, lo que sirve como referencia para los astronautas en sus misiones sobre el continente africano. El gran misterio que rodea a El Ojo del Sahara, gira en torno a la distancia de los anillos y el hecho de que la figura sea casi exactamente circular, dando lugar a múltiples leyendas e hipótesis.

Desde que fue descubierta por los dos tripulantes de la misión Gemini 4 de la Nasa, James McDivit y el piloto Edward White, se han generado alrededor del ojo del Sahara múltiples hipótesis que buscan explicar su creación. Para muchos se trata de una reacción sobrenatural, no faltaron los que ligaron a este fenómeno con señales provenientes de los extraterrestres, y otros solo creen en la posibilidad de que se trate de una huella dejada por el impacto de algún meteorito.

Sin embargo muchas propuestas y explicaciones científicas se han encargado de refutar todas estas teorías, indicando que se trata simplemente de una formación geológica natural que nunca llegó a estallar y que luego del paso del tiempo y la fuerza del desierto ha quedado como está ahora. Lo cierto es que, no importa cómo ha llegado, este es otro enigma maravilloso de nuestro planeta, que hay que disfrutar, y del que seguramente no está dicha la última palabra.